Cuando tienes un dolor muscular y no puedes mover tu cuello, tu hombro o tu cintura (sitios comunes de tensión muscular) piensas que ese músculo tenso es tu enemigo, que no te deja en paz y te está incapacitando. Vas a consultar a tu médico o tu fisioterapeuta y te dicen que tienes un espasmo muscular o una contractura muscular.
Para hacerte sentir mejor se hace necesario aliviar la sintomatología de dolor e inmovilidad que se ha producido en tu cuerpo, y entonces el médico puede recetarte medicinas analgésicos y anti-inflamatorias y remitirte a unas sesiones de fisioterapia. Dichas sesiones, que con seguridad te ayudarán también a disminuir el dolor, pueden incluír medios físicos (calor húmedo, frío, diatermia, ultrasonido, masaje) y ejercicios con técnicas variadas de contracción y relajación.
Pero es importante tener claro que el espasmo o contractura muscular no es tu enemigo. Se produce como respuesta al trabajo excesivo como en el caso de la sensación de dolor y cansancio después de un esfuerzo grande como levantar cajas en una mudanza, o luego de un movimiento brusco, o como consecuencia de una lesión real, muscular, ligamentosa u ósea. También pueden producirse por una situación extrema de stress.
El espasmo muscular, llamado en España contractura muscular, es en realidad una protección para tu cuerpo. Los músculos se contraen para evitar o prevenir que hagas movimientos con esa zona de tu cuerpo hasta que se cure o se sane la parte afectada. La sensación de dolor es causada por la retención de sangre en los vasos sanguíneos de esa área, así como por el cansancio muscular y la presión sobre las fibras nerviosas. Como tienes dolor, restringes voluntariamente el movimiento, mientras tu cuerpo trabaja tratando de reparar la zona lesionada o sobrecargada.
Tu motivo de consulta es el dolor, y aunque haremos todo lo que esté a nuestro alcance como fisioterapeutas para aliviarlo y si es posible eliminarlo, en mi concepto lo importante no es sólo aliviar la sintomatología dolorosa, sino encontrar la causa del problema. Para esto se realizan exámenes diagnósticos variados que pueden incluír desde el examen físico (observación y revisión del paciente) hasta exámenes especializados (radiografías, TAC: tomografía axial computarizada, RMN: resonancia magnética nuclear). Mientras no se halle la causa y se le ponga solución, es muy posible que sigas presentando episodios de dolor causados por tus espasmos o contracturas protectoras.
Aunque las espinacas son muy buenas para la salud, antes de dedicarte a comerlas para que tus músculos sean invencibles como los de Popeye, consulta con un profesional de salud, médico y/o fisioterapeuta para encontrar la(s) causa(s) de tu molestia.
-Elisa Valencia-






mar 18, 2012 @ 21:56:31
Gracias por la informacion